Las finanzas éticas para la mujer trabajadora

Las finanzas éticas para la mujer trabajadora

1747-annapurna-thumbnail.jpgasteartea, 08 de martxoa de 2016

El Día 8 de marzo se celebra el Día de la Mujer Trabajadora, y es un buen momento para poner especial énfasis en las diferencias que existen en las condiciones laborales entre géneros, tanto en nuestro país cómo en todo el mundo. Aún así, las finanzas éticas tenemos como misión combatir esta discriminación todos los días del año, y especialmente a Oikocredit lo hacemos en las zonas más desfavorecidas, donde las mujeres la sufren de manera doble, por el hecho de ser mujeres y por el hecho de vivir en países económicamente empobrecidos.

A nivel planetario, el género femenino todavía cobra una media de entre un 10% y un 30% menos de salario por su trabajo. Si bien es cierto que en los países en vías de desarrollo es donde se encuentra el tenedor más alto de desigualdad, en los países que integran la OCDE también existe este desequilibrio. En el Estado español, por ejemplo, una mujer gana un 20% menos que su marido, hermano o primo por el mismo trabajo. Aunque la media de brecha salarial en la UE sea de un 16%, en realidad es de 31% a nivel anual, puesto que la mujer realiza más trabajos a tiempo parcial.

La maternidad es una de las causas, una mujer con hijos cobra un 5% menos que una que no tiene. Según confiesa la misma Organización Internacional del Trabajo (OIT), siguiendo las tendencias actuales harán falta todavía más de 71 años para poder eliminar esta brecha.

En los países en vías de desarrollo, los datos son todavía más preocupantes, si también nos fijamos en la inserción en el mundo laboral. Según datos de las Naciones Unidas, las mujeres representan solamente el 31% de la mano de obra. A la vez, cargan con el 56% del trabajo y, en un caso como el latinoamericano obtienen sólo el 66% del salario masculino.

Además, sólo un 47% de las mujeres acceden a servicios financieros, respecto un 55% de los hombres. En este sentido, las entidades de finanzas éticas tenemos como uno de nuestros objetivos principales trabajar para erradicar, si puede ser antes de 71 años, estas desigualdades. A pesar de existir desigualdades en el primer mundo, desde Oikocredit nos centramos como prioridad a apoderar la mujer de los países del Sur, para acabar con la doble desigualdad que sufren.

En las cerca de 800 organizaciones socias con quienes trabajamos, siempre tenemos en cuenta estos parámetros, pero podemos destacar como ejemplo de este trabajo el papel de dos organizaciones socias nuestras que, entre otras muchas, trabajan por el empoderamiento de la mujer, como son ADU Thielène del Senegal o Annapurna Microfinance de India.

La primera agrupa además de 300 familias del pueblo de Thielène que cultivan tomates, arroz o cebolla, entre otras. Tiene como objetivo asegurar una mejor calidad, así como seguridad alimentaria y mejores ingresos por los productos. Siguiendo la sugerencia de Oikocredit, la cooperativa asignó una parcela a las mujeres del pueblo, que tradicionalmente no tienen acceso a tierra. Actualmente, el grupo de mujeres administra 10 hectáreas de campo.

Por su parte, Annapurna Microfinance otorga préstamos a mujeres del estado de Odissa, en la India, y a Chhattisgarh, de este modo las empodera para que sean autosuficientes desde el punto de vista social y económico. Utiliza la inversión de Oikocredit para otorgar préstamos de microfinanzas a actividades agrícolas y la cría de animales, así como manufacturas y comercio a pequeña escala, y también para la potabilización del agua en el pueblo.

Es por eso que consideramos las finanzas éticas y la economía social como una vía más para contribuir a que la mujer participe del mundo laboral en iguales condiciones que los hombres, garantizarle un salario justo, reconocer el trabajo no remunerado que lleva a cabo, así como luchar contra la doble discriminación que sufre. De este modo, esperamos haber igualado las condiciones de los dos géneros antes de 71 años, y si puede ser, en todo el mundo.

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