Blog: ¿Podría la microfinanciación ayudar a evitar que una crisis de salud se convierta en una crisis alimentaria aún mayor?

Blog: ¿Podría la microfinanciación ayudar a evitar que una crisis de salud se convierta en una crisis alimentaria aún mayor?

hansjpg.jpgviernes, 17 de julio de 2020

Las Naciones Unidas (ONU) publicaron recientemente un informe en el que se estima que 130 millones de personas más podrían enfrentarse a un hambre crónica en 2020 debido a la pandemia Covid-19.

El informe de la ONU se centra en el seguimiento de los progresos realizados paraacabar con el hambre e incluye aportaciones de varias organizaciones, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Estas organizaciones reconocen cada vez más el devastador impacto que la pandemia está teniendo en las comunidades más pobres y vulnerables de África, Asia y América Latina. Incluso antes del brote de Covid-19, 135 millones de personas en todo el mundo se enfrentaban a un hambre aguda[1]. El brote de coronavirus está creando una crisis alimentaria que se suma a la crisis sanitaria, lo que puede llevar a la gente a morir de malnutrición.

El distanciamiento social y la interrupción de las cadenas de suministro están perjudicando el comercio internacional del café y el cacao. Pero no debemos olvidar que los agricultores que cultivan alimentos para sí mismos y venden los excedentes a las comunidades circundantes, constituyen la espina dorsal del suministro de alimentos en muchos países en desarrollo. Según el informe del Grupo ETC, alrededor del 70% de la población mundial se alimenta de pequeños productores. Con los mercados cerrados y los agricultores que tienen dificultades para obtener el crédito necesario para la preparación de la tierra y la compra de semillas, corren el riesgo de pasar hambre y no poder satisfacer las necesidades del mercado local. Como sabemos por el pasado, las personas que padecen inseguridad alimentaria tienen más probabilidades de abandonar las zonas rurales y empezar a buscar mejores perspectivas en las ciudades. Esta tendencia podría permitir una mayor propagación del virus. La interrupción de las cadenas de suministro locales y la disminución de la producción ya ha provocado un aumento de los precios de los alimentos para cultivos estables como el arroz y el maíz en muchos mercados locales.

A comienzos de mayo, los colegas de Oikocredit en Nigeria informaron que las calles estaban llenas de gente que se manifestaba contra el cierre y exigía apoyo alimentario del gobierno. Esto fue diferente a lo que sucedió en Europa donde, alrededor de la misma época, vimos protestas de personas que sentían que su libertad había sido restringida. En los países en desarrollo la gente no sólo está preocupada por morir por el virus, sino también por el hambre.

La ayuda alimentaria y el apoyo de los gobiernos son cruciales para los más vulnerables, pero el apoyo también es necesario para las instituciones microfinancieras que pueden desempeñar un papel importante en esta crisis.

¿Cómo es el sector de la microfinanciación una parte de la solución?

Aproximadamente un tercio de los clientes finales de las instituciones de microfinanciación que financiamos son agricultores de las zonas rurales. Durante años, Oikocredit ha favorecido a las organizaciones que tienen una parte importante de sus préstamos con pequeños agricultores para proporcionar los fondos necesarios para la próxima cosecha. A menudo se trata de préstamos a corto plazo por unos pocos meses, que los agricultores utilizan para comprar semillas, fertilizantes y pagar la preparación de la tierra. Devuelven el préstamo con lo que ganan después de vender sus productos a los vecinos y en los mercados locales.

Muchas de las instituciones de microfinanciación que apoya Oikocredit son relativamente pequeñas. Incluso antes del brote de Covid-19, les resultaba difícil conseguir el capital necesario para conceder préstamos a estos agricultores. En la crisis actual, obtener nueva financiación para ellos es aún más difícil. Los bancos centrales están desarrollando programas para apoyar al sector bancario formal, sin embargo, las IMF pequeñas y no reguladas casi nunca califican para este apoyo.

Con su red local de oficinas en países en desarrollo, Oikocredit conoce a estas organizaciones, ha estado trabajando con ellas durante varios años y continuará apoyándolas. Seguir apoyando a nuestros socios durante esta crisis no sólo es importante para las IMF, sino que es aún más importante para los clientes finales a los que sirven. Por ejemplo, Oikocredit ha brindado una inversión adicional a un socio de larga recorrido en África Occidental, una pequeña IMF en el norte de Malí con un fuerte enfoque rural. La inversión adicional de 400.000 euros se utilizará para financiar a los pequeños productores de hortalizas y cereales que están ocupados preparando sus granjas antes de la próxima temporada de lluvias. Este socio tiene pocas fuentes alternativas de fondos para responder a las solicitudes de financiación de sus miembros, ya que el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (BNDA), principal financiador de la IMF, está reduciendo sus compromisos para este año. Los clientes finales no tendrán otras opciones de dónde acudir para obtener la financiación de los insumos necesarios para mantener a sus familias. Con el apoyo de Oikocredit, nuestro socio podrá brindar crédito a más de 2.000 familias de agricultores en las zonas rurales de Malí.

Nuestro trabajo en estos días se centra en la salud financiera de nuestros socios y en apoyarlos para que puedan capear el temporal. La forma en que actuamos hoy y el apoyo que brindamos tiene vastas consecuencias para el presente y el futuro. Al prestar un apoyo firme y continuo a nuestros asociados, apoyamos a su vez a las personas de bajos ingresos para que tengan alimentos en la mesa y, en última instancia, ayudamos a evitar que una crisis de salud se convierta en un problema alimentario.

Escrito por Hans Perk, Director Regional de Oikocredit para África

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